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Texto:
Roberta Bosco y Stefano Caldana
Introducción
Como en el resto del mundo occidental, también en España,
a pesar del optimismo institucional, los artistas ven drásticamente
recortados los apoyos para la creación artística
y el dinamismo de la escena digital española se resiente
profundamente. Sin embargo no todos son dolores: el único
español seleccionado para participar en la prestigiosa Bienal
del Museo Whitney de Nueva York es un net.artista. Se trata de
Joan Leandre, autor con los estadounidenses Anne-Marie Schleiner
y Brody Condon de The
Velvet-Strike Team,
una modificación pacifista del popular videojuego de guerra
Counter-Strike, que escenifica la lucha de una unidad antiterrorista
para rechazar el ataque de un grupo subversivo.
El parche diseñado
por los artistas está concebido como una colección
de graffitis contra la guerra y la violencia, para usarse en las
paredes de los entornos de Counter-Strike. “En este caso
se trata de un proyecto de contenido simbólico más
que una intervención sobre la estructura del juego, como
he llevado a cabo en otras obras” afirma Leandre, que empezó su
investigación sobre las modificaciones artísticas
de los videojuegos en el 2000 con un proyecto basado en la deconstrucción
de los juegos electrónicos de carreras de coches. Su última
obra retroyou
nostalG es un simulador de vuelo que, como es habitual en
las modificaciones de Leandre, altera diametralmente los parámetros
y mecanismos interactivos utilizados en estos tipos de juegos. Para
quien quiera
instalarlo en su ordenador, el juego existe en una versión
que se puede descargar en
nostalG.
Expone
en Nueva York también Antoni Abad, aunque en su caso
más que de una exposición se trata de una parasitación
de Manhattan en toda regla. Tras haber parasitado Internet y
las redes analógicas de museos como el MACBA (Museo de
Arte Contemporáneo de Barcelona) o Le Fresnoy Studio National
des Arts Contemporains de Tourcoing en Francia, el enjambre generado
por la mosca
Z llega también al prestigioso P.S.1 de
Nueva York. Tras invadir la web del célebre centro de
arte, Z pasa a las redes analógicas
urbanas a través de unas pegatinas que se distribuyeron
por la ciudad junto a los ejemplares del semanario Village Voice,
y pegadas a todas las monedas que pasaban por el mostrador, la
librería, la cafetería y la tienda del P.S.1.
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