El net.art y en general el arte digital vinculado a Internet
ha tenido una parábola ascendente imparable en cuanto
a rapidez y contundencia. Ahora ya tiene casi diez años
de trayectoria y sus proyectos emblemáticos le convierten
en una de las expresiones más genuinas de una época
que siempre será recordada por la introducción
masiva de la tecnología en todos los aspectos de la
vida humana, por lo menos en aquel "primer mundo"
que impone su ley y escribe la historia. El arte es tan sólo
un reflejo de todo esto y en arte, como en otros muchos sectores,
Estados Unidos manda y su mensaje no puede ser más
claro. El año empieza con un estallido de exposiciones
que enfocan de distintas formas el impacto de las nuevas tecnologías
en el arte: 010101 Art in Technological Times en el
SF Moma, el Museo de Arte Moderno de San Francisco, Telematic
Connections: the virtual embrace en el Art Institute de
San Francisco, BitStreams y Data Dynamics en
el Whitney Museum de Nueva York. Entre los grandes museos
europeos, el único que demuestra una rápida
capacidad de respuesta es la Tate Gallery de Londres que en
marzo inaugura Art & Money Online, una exposición
centrada en el análisis de la rápida comercialización
de Internet y de la incomparable expansión de la cultura
del comercio electrónico.
Los comisarios de las grandes muestras encargan los proyectos
a los artistas que van forjando su historia desde los albores
del net.art y ya tienen una amplia trayectoria. Para 010101,
su última visionaria exposición, el entonces
director del Moma de San Francisco David Ross elige Mark
Napier y Entropy8Zuper.
Napier presenta el último resultado de su investigación
sobre las posibilidades artísticas de los navegadores.
Su nuevo browser se llama Feed
y se apropia de los contenidos de las páginas web,
convirtiéndolos un flujo continuo de textos y pixels,
parecido a un action-painting informático. "Feed
parodia la creciente obsesión de nuestra sociedad
por la información. Su apariencia se inspira en la
de los terminales que transmiten información financiera
en tiempo real, pero en lugar de estadísticas útiles
y datos relevantes, proporciona anti-información"
explica Napier.
También Entropy8Zuper concibe un navegador atípico:
el Eden.Garden
1.0, que lee el código html de la página
web introducida por el usuario y lo convierte en elementos
de un paraíso artificial. En este entorno tridimensional,
poblado de plantas y flores fantásticas, el usuario
puede desplazarse e interactuar con los artistas que danzan
al ritmo del código, como noveles Adán y Eva.
"El navegador es la mano de Dios que convierte la web
introducida en un nuevo mundo lleno de vida" afirman
los artistas, que desde hace años exploran la naturaleza
participativa del medio digital.
Marek Walczak y Martin Wattenberg, autores del hermoso Wonderwalker,
conciben para la muestra del Whitney Data Dynamics,
Apartment, un proyecto que se basa en la idea del
palacio de la memoria, una técnica mnemónica
utilizada por el orador romano Cicerón, que establece
un paralelo entre el lenguaje y el espacio.
También algunos centros españoles responden
a la llamada del arte digital. Andy
Deck, uno de los más reputados artistas de
Nueva York, vuela hasta las montañas de Cuenca para
realizar, en el Museo de Electrografía, un proyecto
de net.art con el francés Fred Adam y la española
Verónica Perales. Se trata de Novus
Extinctus y plantea una reflexión sobre la
relación entre el desarrollo tecnológico y el
medio ambiente, estableciendo un paralelismo entre el aumento
constante de los dominios en Internet y las especies animales
y vegetales en vía de extinción. "Mientras
que muchos proyectos de net.art tratan de los procesos intrínsecos
del medio, Novus Extinctus reflexiona sobre el espacio
real. Nuestra interpretación de los conceptos de vida
artificial quiere poner el énfasis en la desaparición
de lo natural y por ello el recorrido en la web no tiene forma
de volver atrás. La innovación tecnológica
no podrá mitigar el irreversible colapso ecológico
" afirma Deck.
Llegan a España también Eduardo Kac y Shu Lea
Cheang, dos de los artistas más innovadores y originales
entre los que realizan instalaciones y proyectos web-basad,
basados en Internet. Kac
participa en la muestra El Final del Eclipse en la
Fundación Telefónica con Genesis,
un proyecto de arte trangénico, es decir basado en
el uso de la ingeniería genética para crear
seres vivos únicos. El elemento clave de Genesis
es un gen artístico sintético, que Kac ha creado
traduciendo una frase de la Biblia en código Morse,
y convirtiendo después el código Morse en una
base de pares de ADN. Las bacterias que contienen este gen
se van exponiendo en una instalación, que permite al
público intervenir vía Internet activando una
caja de luz ultra violeta que estimula su crecimiento. Los
movimientos de las bacterias generan una melodía, que
se puede visualizar en pantalla, basada en los algoritmos
de la multiplicación bacterial. De ese modo la música
varía en tiempo real, según la mutación
biológica que tiene lugar en la bacteria como consecuencia
de la participación de los internautas. A finales de
año, Kac presenta en Arizona la instalación
The Eight Day, resultado de sus investigaciones
con el gen de la medusa, una proteína que hace resplandecer
cualquier cuerpo de verde fluorescente. "El Octavo
Día es un universo transgénico encerrado
en una cúpula de plexiglás, habitado por organismos
modificados con el gen de la medusa: peces, ratones, plantas
y un biobot, un robot que contiene en su estructura un elemento
biológico vivo. A través de Internet, es posible
penetrar en el biobot y ver desde dentro este mundo resplandeciente:
una buena perspectiva para reflexionar en primera persona
sobre las implicaciones sociales y culturales de la biotecnología"
afirma Kac.
Tras numerosos proyectos de net.art e IKU,
una película de ciencia ficción porno digital
que presenta en el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid,
Shu Lea Cheang vuelve a la web-instalación
con Baby
Play, que permite a todos los internautas jugar en
un futbolín gigante instalado en la sala de exposiciones
del NTT/ICC (InterCommunication Center) de Tokio. El proyecto,
que reflexiona sobre el concepto de vida artificial e identidad
virtual, incluye también una base datos on line pública
y participativa, denominada Me-Motion, porque los usuarios
están invitados a depositar la propia Memoria-Emoción,
en forma de archivo sonoro o mp3.