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El net.art ha desarrollado su propio lenguaje y empieza a crear
varios dispositivos críticos autónomos. Su amplia y articulada presencia
ya no puede ser considerada anedóctica por la institución Arte.
Tras el reconocimiento público a finales del año anterior, con la
inclusión de varios proyectos en la Documenta
X de Kassel, el net.art se convierte en objeto de interés por
parte de importantes museos. Los comisarios más proyectados hacia
lo contemporáneo lo incluyen en sus selecciones y conciben las primeras
exposiciones on line.
Precisamente para que no se pierda la memoria de los momento
cruciales de la breve historia del net.art, Vuk Cosic, quien
había copiado la página de Documenta X antes de que fuese
definitivamente suprimida, la incluye en su homepage.
De este modo, el cambio de URL es suficiente para convertir
un sitio informativo y documental en una obra de arte.
Tras presentar en Documenta Without
Addresses, Joachim Blank y Karl Heinz Jeron rentabilizan la
idea del reciclaje de sitios en Dump
your trash, donde se brinda al usuario la posibilidad de reciclar
su vieja página, convirtiéndola en una obra de arte. Tan sólo tiene
que enviar la URL y aceptar pagar 1.500 dólares y recibirá en su
domicilio un bajorrelieve en mármol, en el cual han sido grabados
un trozo de texto, una imagen y la dirección de la web. La
idea de que, en nuestra sociedad, la abundancia de información tan
sólo es equiparable a su ausencia de contenido, es compartida también
por Mark Napier quien crea Digital
Landfill un vertedero on line, donde el visitante puede
deshacerse de todos los desperdicios digitales que ya no necesita
(e-mails, datos obsoletos, viejos sitios), contribuyendo
a "la creación de abono virtual para fertilizar el terreno de las
ideas". Luego puede visualizar los desechos por bloques, inspirarse
en ellos para sus obras y utilizar los que necesita.
La idea de capturar, almacenar y elaborar fragmentos de obras
ya existentes para obtener nuevos significados, se confirma
como una de las características peculiares de las obras de
net.art. En esta línea Napier concibe The
Shredder, que presenta la estructura global del sitio
como un collage caótico e irracional. A diferencia
de los navegadores tradicionales, Shredder se apropia de los
datos de la página, destruyendo y luego reconstruyendo su
estructura, para crear otra web paralela a la original.
De esta forma los contenidos se convierten en abstracción,
los textos en gráficos y la información en arte.
En otra vertiente del reciclaje, un colectivo estadounidense pone en línea
la Cut-up
machine, para que cualquier usuario pueda manipular sus textos
con el método de composición mecánica que William Burroughs descubrió
en París, en 1959. Este sistema de collage literario, que
consiste en cortar pasajes de prosa para volverlos a pegar al azar,
fue utilizado por el mítico escritor de la Beat Generation en Naked
Lunch y Nova Express.
La evolución de la tecnología digital se refleja en proyectos polifacéticos,
de gran impacto visual que, a pesar de funcionar con una interactividad
casi mecánica, consiguen sorprender, cautivar e implicar al visitante.
Es el caso de Superbad
de Ben Benjamin, un sitio sin explicaciones, ni notas biográficas;
un campo de juego, donde no existe narrativa, ni ningún tipo de
progresión y el visitante puede navegar en la dirección que prefiere.
Los menos aventureros pueden intentar guiarse por un sumario, aunque
los títulos no suelen ser descriptivos ni explicativos de las curiosas
experiencias que les esperan. Superbad es el tipo de proyecto que
"vuelve locos" a los puristas del net.art. Lo demuestra el hecho
de que al año siguiente, el jurado de los Webbies (considerados
los Oscar de la red), le otorgara un premio -no en la categoría
de Arte, que ganó Jodi- sino en el apartado Weird, que significa
raro, extraño. En esta misma sección, el público concedió el galardón
a Absurd.org,
una miscelánea de proyectos que se escapan a cualquier clasificación,
cuyos mecanismos consiguen involucrar al visitante, a pesar de dejarlo
bastante desorientado.
En la misma línea de pensamiento de Superbad, se sitúa la
página de un joven artista canadiense llamado Taz, Mediaboy.net,
cuyo asombroso dominio de los recursos tecnológicos se traduce
en un diseño tecno-lúdico, colores brillantes, música industrial,
juegos de poesía y formas geométricas, que se mezclan en una
estética que recuerda a los vídeo-clips. Tampoco hay instrucciones
de uso en el proyecto e13
de Eric Rosevare, algo así como un juguete virtual, en
el cual el objetivo de la interacción es exclusivamente proporcionar
al usuario una larga serie de imágenes, cuya estética mezcla
las eclécticas influencias del diseño gráfico con el uso de
las herramientas propias del interfaz.
En la vertiente más literaria, el esloveno Jaka Zeleznikar
prosigue sus experimentos de net.poesía visual, empezados
el año anterior y reunidos en Interactivalia,
presentando su nuevo proyecto Generator,
un espacio interactivo que hubiera gustado a Joan Brossa.
Tras haber creado su propio lenguaje, el net.art empieza a
transgredirlo: es lo que pasa en el caso de la narrativa hipertextual
con
Blindspot de la novelista Darcey Steinke. Un proyecto
que difiere de la mayoría de este tipo por tener un desarrollo
lineal, utilizar el hipertexto para ahondar en el mundo interior
de los personajes y, además, no conceder demasiada importancia
a los aspectos formales.
Por otro lado, la convicción de que "en Internet se abusa
de recursos textuales y visuales, mientras que la música y
la comunicación interpersonal quedan infrautilizadas", impulsa
la estadounidense Beth Carey a crear
The Key_Bored_Lounge, un proyecto musical interactivo
que explora las posibilidades del sonido como medio de comunicación
y del ordenador como intermediario de las relaciones humanas.
Al entrar en la web, el usuario se convierte en un
puntito coloreado y puede comunicar con los demás visitantes
mediante sonidos o producir una especie de melodía gracias
a un teclado, que reproduce un mapa de efectos sonoros.
La obra de net.art ha perdido su carácter efímero: muchos artistas manifiestan,
no sólo la necesidad de mantener un archivo de su evolución creativa,
sino también de entrar en el mercado del arte. Olia Lialina se posiciona
claramente en el debate sobre los pros y los contras de la comercialización
del net.art creando Art.Teleportacia,
la primera galería de net.art que aparece en la red. En su primera
exposición, Obras del Periodo Heroico, Lialina pone a la
venta cinco obras por unos 2.000 dólares cada una. Además de una
de sus obras, hay cuatro proyectos de los net.artistas más conocidos
internacionalmente: ABC (1997) de Shulgin, Location/Index de Jodi,
Metablink
de Vuk Cosic y Own,
Be Owned or Remain Invisible de Heath Bunting. En este proyecto
el artivista británico utiliza el recurso de los hiperenlaces para
representar la red como una compleja intersección de expresiones
narcisistas y despliegue público, como un campo de batalla entre
las instituciones y los individuos. Olia Lialina, que encarna perfectamente
el nuevo modelo de artista-teórico-crítico-curator-divulgador, contribuye
al debate también con su testamento digital Will-n-testament
, al mismo tiempo que continúa en su vertiente de narradora
de historias con Agatha
Appears, un proyecto que consiste en una escena de seducción
entre un hombre experimentado en Internet y una mujer novata.
La creatividad de los artistas del Este parece no conocer límites. Vuk Cosic
empieza sus experiencias artísticas con los carácteres ASCII, poniendo
en línea, otros dos capítulos de su peculiar
Historia del Arte: History of Art for the Blind y ASCII
History of Moving Images.
Tras la ciber-aventura erótica Esmeralda,
otro artista de Ljubliana, Teo Spiller, concibe Megatronix
un proyecto de teatro, en forma de juego en el cual el visitante
se convierte en actor. La estructura abierta del proyecto permite
al usuario añadir su propia escena de acción, sin embargo la sensación
de controlar el juego es ficticia, ya que éste está dirigido por
un sistema aleatorio.
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