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Cuenta el artista esloveno Vuk Cosic: "Recibí un mail anónimo,
cuyo texto resultaba ilegible por una incompatibilidad de software.
Entre indescifrables caracteres ASCII, el único fragmento que tenía
sentido era 'net.art'. Inmediatamente supe que la red me había encontrado
un nombre para definir lo que estaba haciendo". Hacen su primera
aparición algunos de los personajes, cuyos proyectos definirán las
tendencias del net.art en los años siguientes. Por un lado, Heath
Bunting crea Visitor's
Guide to London, "una guía subjetiva e incompleta que, a través
de 250 parajes de valor anti-histórico, propone un tour psicogeográfico
de Londres, para extranjeros no visitantes".
Por el otro, el artista y diseñador belga Michaël Samyn,
fundador del colectivo Group Z, presenta Love,
un proyecto que explora las nociones de público y privado,
ofreciendo diferentes puntos de vista acerca del amor, desde
la margarita deshojada electrónicamente, hasta las citas del
Marqués de Sade. Además de navegar por las atractivas imágenes
de la web, el usuario puede participar aportando sus
secretos y deseos más íntimos y leer los de los demás visitantes.
También empiezan a definirse algunas de las temáticas que
tendrán una notable relevancia en el desarrollo del net.art,
como la preocupación por los sistemas de control electrónico
sobre los individuos, que Julia Sher enfoca con ironía en
Securityland,
donde el usuario puede interactuar en diversos entornos y
es sometido a un disparatado interrogatorio.
La reflexión sobre el cuerpo, la identidad y los estereotipos,
que interesa a muchos artistas independientemente del soporte
utilizado, hace su parición en la red con proyectos como Elective
Physiognomies de John Tonkin.
Golberg continua el discurso empezado con The Mercury Project,
en Telegarden,
una instalación "artística, orgánica e interactiva", que forma
parte de la exposición permanente del Ars Electronica Center
de Linz en Austria. Se trata de un pequeño jardín donde, desde
entonces, gracias al brazo móvil de un robot jardinero, los
internautas pueden plantar semillas, regarlas y controlar
su crecimiento mediante una videocámara.
Los vínculos entre el mundo real y el ciberespacio protagonizan
también Tierra
Project, que se propone impedir la destrucción de
una de las últimas áreas de floresta tropical en la región
de Sarapiqui en Costa Rica. Este proyecto de Thomas Ray se
basa en la creación paralela de dos reservas ecológicas: una
de organismos biológicos en Sarapiqui y otra de organismos
digitales en la red, que se desarrollan en un software
(http://www.isd.atr.co.jp/~ray/tierra/)
instalado en el ordenador del usuario y utilizan los tiempos
muertos de su CPU para autogenerarse y evolucionar.
Muchos creadores, independientemente del ámbito artístico
del que proceden, quieren experimentar con este nuevo medio.
Jenny Holzer pasa de la pintura abstracta a la pintura de
ideas con Please
change belief, que propone una lista de conceptos y lugares
comunes, que el usuario puede ampliar o modificar. La nueva
estética de Internet empieza a revelar su influencia en otros
ámbitos artísticos y culturales. Lo demuestra el hecho de
que el grupo de rock U2 englobe esta página web, proyectándola
en una pantalla detrás del escenario, en los espectáculos
de su gira Zoo TV.
La escritora Constance DeJong, el artista Tony Oursler y
el músico Stephen Vitello mezclan arte, arqueología, religión
y rock 'n roll en Fantastic
Prayers una narración que combina hipertexto, fotografías,
vídeos y archivos de audio.
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