Visita a la ciudadela y recepción en BBVA/BANCOMER
Rubén Romo Garrido
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Rubén.
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Continúa la aventura en la jornada de tarde del día
23 de junio, y con la siempre acogedora compañía de
los demás ruteros que, como yo, a cada minuto que pasa aumenta
la ilusión que vertimos en este proyecto, nos adentramos en
el Mercado de Artesanías, conocido como Ciudadela de Ciudad
de México, un pintoresco lugar en el que los sentidos se ven
abrumados por una avalancha de artículos diversos.
El olor a comida mexicana, el sonido de la plata al entrechocar,
el colorido de los trajes regionales hechos a mano conforman una verdadera
fiesta para el viajero mientras los pesos mexicanos cambian de manos
con una sorprendente velocidad.
Como una anotación personal, me gustaría describir
la fuerte impresión que me produjo el ver a dos niños
mexicanos que, al acercarse a pedirnos una hoja de cuaderno, peleaban
por la hoja como si de oro se tratase. Este tipo de escenas, para
las personas que no están acostumbradas a contemplarlas, nos
hacen replantearnos el verdadero valor de hasta la cosa más
mínima y carente de significado para nosotros.
Abandonamos el bullicioso mercado de la Ciudadela para encaminarnos
a la sede central del BBVA/BANCOMER en México, donde nos recibió
la alta representación de la entidad bancaria. Todos los expedicionarios
vestidos con una nueva camiseta de azul marino, coronada nuestra cabeza
con una gorrita blanca, sentados en sillas revestidas de tela blanca
hicimos la solemne foto para la posteridad.
Atendimos también a una conferencia que impartió un
famoso vulcanólogo mexicano sobre el origen y desarrollo de
su vocación en este tipo de ciencia, tan sumamente importante
para los habitantes de toda esta nación. Al finalizar la conferencia,
nos presentaron una serie de danzas típicas de diversas regiones
del país, tan llenas del carácter mexicano, presente
en todas sus tradiciones y estilos de vida, que era inevitable sentirse
sorprendido y a la vez presente en una cultura tan rica y variada
como la mexicana. Si tuviera que resumir estas danzas en tres palabras,
serían: "brillantes, complejas y admirables".
Justo cuando pensábamos que aquella velada ya no podría
ser mejor, una banda de mariachis, con sus singulares atuendos e instrumentos
amenizaron con sus alegres canciones una curiosa cena que nos ofreció
BBVA/ BANCOMER, consistente en diversos platos tradicionales mexicanos,
un auténtico placer para el paladar.
Al son de las canciones del folclore mexicano, se manifestó
el verdadero espíritu de la Ruta Quetzal BBVA. Para mí,
fue inolvidable el ver a más de trescientas personas de diversas
partes del globo unidos por la música en una danza en la que
complejos y demás barreras habían desaparecido para
dar paso a ese fin que perseguimos: la comunión de todos y
cada uno de los participantes como una gran familia en la que nadie
está de más.
Si queréis saber mi opinión, en un país como
México, que recibe con los brazos abiertos a cualquiera como
uno más, las personas que gozan de una mente abierta son los
que sacan el mejor partido a esta expedición.
Para acabar, envío mis mejores deseos a mis compañeros,
que espero estén disfrutando esto tanto como yo y, si valiera
de algo, decir a jóvenes que aún están indecisos
unas palabras: "Todo esto es un sueño hecho realidad,
es un sueño construido por vosotros y nadie os podrá
discutir jamás el orgullo que representa ser miembro de Ruta
Quetzal BBVA".
