Granada
Jorge Herrero y Javier Jiménez
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Jorge y Javier
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"Dale limosna mujer / que no hay en la vida nada / como la
pena de ser / ciego en Granada".
La ciudad de la Alhambra está colgada en una colina, sobre
la vega verde, bajo la sierra encalada. Granada, Garnata, Lliberis,
la ciudad de los balcones cargados de flores, la ciudad de las pequeñas
plazas empedradas en una prolongación de su ciudad roja.
Y nuestra visita comenzó en la Alhambra, la ciudadela mora
que se alza sobre la ciudad imponiendo su señorío desde
la Torre de la Vela. Paseamos entre los jardines del Generalife para
llegar a los Palacios Nazaries y sumergirnos en aquellas épocas
antiguas. Estos Palacios son las estancias donde vivía el Emir,
el rey de Granada y en todas ellas se encuentran elementos del imaginario
árabe: agua fluyendo, caligrafías bellísimas
y motivos geométricos creando atmósferas intimistas.
De entre todos los patios, el más famoso y el más bello
es el de los Leones. La única escultura árabe que representa
animales. Éste es el corazón de Granada. Más
tarde, vimos en la Alcazaba, el hoy y el ayer, llenos de sueños
y recuerdos.
Después de la cascada continua de sensaciones de visitar la
Alhambra , los monitores nos dijeron que fuésemos a por la
"loba", que es la capa negra que llevamos en muchas de las
caminatas que hemos hecho recordando el último viaje de la
Reina Isabel I. No todos la teníamos, pero éramos un
número suficiente, así que nos llevaron a una conferencia
que se celebró dentro del Parador de Turismo de Granada, en
el primer lugar donde estuvieron descansando los restos de la Reina
Isabel.
La conferencia fue impartida por el profesor Francisco Sánchez-Montes
y trató sobre la influencia de la Reina en Granada. Después
de un turno corto, pero interesante de preguntas, los que teníamos
loba íbamos delante y nos seguían los demás,
recorrimos el trayecto que separa la Alhambra de la Capilla Real,
a semejanza de la marcha fúnebre. Provocamos una gran expectación
entre los granadinos que estaban en la calle, pues impresiona ver
a 150 personas con loba negra y otros tantos vestidos con camiseta
blanca de ruteros, detrás.
Una vez en la Capilla Real, hicimos una ofrenda floral a los féretros
de los Reyes Católicos, además de un responso por Isabel
I que pronunció el Deán de la Catedral junto a nuestros
compañeros, Gabriela de República Dominicana y Viviana
de Colombia.
Más tarde, el Deán nos explicó ligeramente la
composición de la reja que está al final del crucero,
la figura tallada de los Reyes muertos y el retablo. Cogimos los autobuses
y nos fuimos a nuestro campamento, al lado del mirador de San Nicolás.
Por la noche, después de la ducha, el Ayuntamiento de Granada
nos obsequió con una espléndida fiesta con espectáculo
flamenco. Sobre las 12,30 de la madrugada fuimos al campamento, donde
finalizó nuestra corta, pero intensa, visita a Granada.
Dicen que hace siglos un poeta compuso los versos más bellos.
Dicen que estos se gritaron desde un alminar y, que el viento los
llevó lejos. Y dicen que un día ese poema se hizo piedra
y surgió Granada.
