Castillo de Chapultepec / Museo Nacional de Historia
Julia Lledín, María García, Andrea Rodrigo
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Julia, María y Andrea.
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Son las 5,30 de la mañana y el entusiasmo y la energía
se reflejan en nuestras caras porque "hoy es el día que
todos estábamos esperando": ¡Vamos a hacer aeróbic!.
Un, dos, tres, cuatro, repetimos.
Tras esta acalorada sesión dispusimos de nuestra merecida
ducha. El agua caliente hacía que los más avispados
que se encerraron en las duchas en primer lugar, perdieron la noción
del tiempo. A la vez, los que estaban fuera perdían los nervios
esperando ese tan preciado momento. Tras algunas discusiones algo
subiditas de tono, todos conseguimos nuestra meta y ya estábamos
listos para ir a desayunar.
Nos esperaba un suculento manjar: huevos fritos, un poco de bacon
y una salsa marrón claro; por supuesto, había panecillos
recién hechos que nos salvaron. Cuando terminamos nuestro veloz
desayuno sufrimos cuarenta minutos de espera en el autobús,
donde aprovechamos para recordar la canción de nuestro grupo,
el 9: "Rutera del 9 soy, / en Ruta Quetzal estoy / de México
a España / cuarenta mañanas / ¡Rutera del 9 soy".
El autobús nos llevó al Castillo de Chapultepec, situado
en lo alto de una colina y rodeado de árboles de más
de 200 años. Subimos andando una cuesta de alrededor de 500
metros para llegar al castillo. Una vez allí, dejamos abandonadas
nuestras mochilas en la entrada y nos sentamos bajo el sol a escuchar
una introducción sobre la historia del castillo.
Más tarde, nos dividimos en dos grupos para hacer la visita
que, según pudimos comprobar en nuestra guía académica,
que nos entregaron a todos el primer día para orientarnos en
nuestras visitas y actividades, se trata de un castillo que fue denominado
desde 1922 como Alcázar donde se exhibían diferentes
objetos pero el 27 de septiembre de 1944 se abrieron las puertas al
público, tras una iniciativa que tuvo el Presidente Lázaro
Cárdenas en 1940 para albergar las colecciones de objetos históricos
provenientes del Museo Nacional de Arqueología, Historia y
Etnografía.
Visitamos dos partes del Museo: una que corresponde al antiguo colegio
militar, y en ella puedes encontrar referencias a IV siglos de la
historia de México; en la segunda parte, llamada Alcázar,
se exhiben mobiliario e instalaciones familiares y oficiales del Emperador
Maximiliano y de su esposa Carlota, así como del General Porfirio
Díaz y la Señora Carmen Romero Rubio de Díaz.
Finalmente tuvimos una conferencia sobre "El movimiento de independencia
en México", por la Doctora Marta Guillermina Terán
Espinosa, investigadora del Instituto Nacional de Antropología
e Historia de México.
A continuación dimos un paseo por el bosque que rodea el castillo
y nos acercamos a un precioso lago, donde comimos y terminamos la
mañana llena de recuerdos de la historia.
