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Victoria Torres
Enviada especial en la catedral de la Almudena
| 14:30 PM |
El saludo
Se ha abierto el balcón y aparece la pareja de recién
casados. Euforia cuando se han dado un beso... en la
mejilla. Piden 'otro, otro, otro'. Cuando aparecen los
Reyes, que se sitúan a ambos lados de la pareja, la
gente aplaude sin cesar. El monarca llama a alguien,
que aparece a su derecha. Se trata de los padres de
Doña Letizia, que se unen a los Reyes en el mismo
balcón. Los últimos en incorporarse son las infantas
y maridos.
Todos se retiran y antes de desaparecer la infanta Cristina
hace un gesto juntando los dedos de una mano y llevándolos
a la boca. Vamos a comer, dice. Después, la pareja ha
vuelto a salir y ha saludado de nuevo. Cuando abandonan
el balcón, el público se empieza a retirar, pero
los Reyes aparecen de nuevo y el público vuelve a mirar
hacia el Palacio Real y a vitorear a los monarcas. Se
retiran y las puertas se cierran definitivamente. Mientras
se marchan, los que han pasado la mañana bajo
la lluvia expresan su deseo de felicidad para la pareja.
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| 14:23 PM |
Falsa alarma
Como muchas de las personas que antes estaban en la
Plaza de la Armería, me he trasladado a la plaza de
Oriente, frente a la balconada principal. Está decorada
con las banderas de las autonomías y la española, y
de vez en cuando se ve la pamela de alguna de las invitadas
a la boda pasar por las ventanas de la primera planta.
Abajo, los fotógrafos están en primera fila, encaramados
a la valla, y tras ellos la gente ha vuelto a ocupar
posiciones, a la espera de que los recién casados regresen
a Palacio y se asomen para saludar.
Se mueve el visillo del balcón en el que aparecerán
el Prícipe Felipe y Doña Letizia y se
produce la histeria entre el público. Falsa alarma
y decepción. A mi lado increpan a una mujer que
con su paraguas abierto, pese al sol, amenaza con no
dejar espacio para ver a los novios.
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| 14:10 PM |
Con zeta de Letizia
Como muchas de las personas que antes estaban en la
Plaza de la Armería, me he trasladado a la plaza de
Oriente, frente a la balconada principal. De vez en
cuando se ve la pamela de alguna de las invitadas pasar
por las ventanas de la primera planta. Abajo, los fotógrafos
están en primera fila, encaramados a la valla. Tras
ellos la gente ha vuelto a ocupar posiciones, a la espera
de que los recién casados regresen a Palacio y se asomen
para saludar.
Se nota que los novios se acercan. Se oyen aplausos
y la gente agita abanicos, banderas y globos. Hay personas
en los balcones cercanos a Palacio, decorados con grandes
banderas de España y el logotipo de la boda. Un gran
cartel muestra un mensaje con guiño incluido
para la novia: '¡Felizidades!'. Con zeta de Letizia.
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| 13:08 PM |
Hacia el centro de Madrid
Carlos de Inglaterra, acostumbrado a la lluvia, ha
realizado el trayecto hasta el Palacio Real andando,
armado con un paraguas. Los nietos de los Reyes han
demostrado maneras desde el monovolumen en el que han
realizado este camino, saludando con gracia desde el
interior a la gente que aquí se encuentra. El público
devuelve el gesto con cariño.
Los recién casados parten en el mismo Rolls Royce que
trasladó a la que ya es Princesa de Asturias hasta la
Catedral. Se inicia el camino hacia la Basílica
de la Virgen de Atocha.
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| 12:45 PM |
¡Viva los novios!
Las miradas se dirigen a las pantallas. Hay tres filas
de personas. Antes de que sonasen las campanas, cuando
la guardia real haceo chocar sus sables y los novios
pasan bajo de ellos para salir de la catedral, el público
rompe a aplaudir y grita '¡viva los novios!, '¡guapos!.
Los Príncipes de Asturias se han montado en el Rolls
Royce cubierto.
Al paso del automóvil de lujo, detrás de mi piden que
cerremos los paraguas para poder ver mejor a los recién
casados. La gente grita y corre para seguir el recorrido
del Rolls, pues la escasez de público lo permite. Finalmente,
el coche pisa la alfombra roja, totalmente empapada,
para entrar el Palacio. Al otro lado, en la puerta de
la Catedral, espera parte realeza y otros invitados.
No hay coches suficientes para todos, pero sí autobuses.
Poco después pasa el primer autobús cargado de
invitados, que parece un último modelo con todas las
comodidades. Sus pasajeros saludan con la mano. Hay
coches de seguridad que marchan delante y detrás de
los autobuses, que realizan el corto recorrido lentamente.
La alfombra está completamente arruinada.
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| 12:38 PM |
El cariño de los madrileños
Los que permanecen ante las pantallas comentan que
los novios van a echar de menos el cariño de los madrileños.
Cada vez hay menos gente en el patio de la Armería.
Ha salido un poco el sol, pero sigue lloviendo. Algunas
botellas de agua tiradas por el suelo y bolsas de basura.
No se ven papeleras por ninguna parte. Hay baños dispuestos
para el público en el Patio de la Armería, pero el acceso
es bastante complicado por las largas colas.
Mientras la ceremonia toca a su fin, el público japonés
es incapaz de responder a mis preguntas, los británicos
están contentos. Los latinoamericanos dicen conocer
mucho a la familia real, a la que sigue con pasión,
a diferencia de lo que pasa con los políticos. Entre
los españoles que han venido, hay sobre todo andaluces,
canarios, asturianos gallegos y cántabros. En la calle
Bailén se ve mucho paraguas, más incluso que en el patio,
dentro de Palacio.
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| 11:49 AM |
'La niña está muy
seria, tiene cara de telediario'
Cuatro o cinco autobuses esperan ya a los invitados
para trasladarlos hasta el Palacio Real. Parece que
cae menos agua, pero siguen sonando los truenos. La
plaza ha quedado un poco desangelada, la gente que viene
de otras autonomías traía banderas, y está triste por
no haber podido sacarlos al paso de la pareja. Mirando
las pantallas hay quien comenta que "la niña está muy
seria, tiene cara de telediario". Gritos y aplausos
cuando los novios se han agarrado las manos. El público
que aquí permanece es cada vez menos, pero es ruidoso.
También aplaude cuando se recupera la señal televisiva
-que sigue sin sonido-, pues la ceremonia desaparece
de vez en cuando de las pantallas gigantes. Todos coniciden
en que el Príncipe están muy enamorado. En la calle
quedan casi más policías que gente con paraguas.
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| 11:35 AM |
La admiradora
Ángela, una joven malagueña, aguanta bajo la lluvia
con una corona de lentejuelas sobre su pelo rubio. Es
una apasionada del Príncipe y quiere volver a verle,
ya casado. Pero mucha gente piensa que los invitados
no pasarán de nuevo por aquí, camino del Palacio Real,
cuando termine la ceremonia religiosa. Huyen hacia sus
televisores para seguir el resto de los actos previstos
para hoy desde un lugar seco. Aquí el agua sigue
cayendo.
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| 11:17 AM |
El beso y el protocolo
Entre el público que queda en la plaza de la Armería
ha habido un gran 'oh!' cuando el Príncipe le ha dado
un beso de bienvenida a su prometida en el altar. 'No
hacen más que romper el protocolo' protestan algunos
señores. Fuera queda menos gente, las dos primeras
filas, que parecen querer moverse por nada del mundo.
El resto del público se ha retirado hacia los
soportales o se arremolina en torno a las cuatro grandes
pantallas, que de vez en cuando pierden la señal de
televisión. Sigue cayendo el aguacero.
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| 11:09 AM |
Letizia en La Almudena; el público
se resguarda
Diluvia en Madrid. El Rolls Royce pasa por la derecha
de la alfombra roja, camino de La Almudena. Doña Leticia,
acompañada por su padre, saluda desde el interior. La
gente empieza a retirarse hacia lugares más resguardados
antes incluso de que la novia llegue a la puerta de
la catedral.
Las señoras se lamentan por el mal tiempo y comentan
la profesionalidad de guardias reales y empleados de
seguridad, que no pierden la compostura con la lluvia.
El público que aguanta, aplaude a los nietos
del Rey, que aparecen en las pantallas gigantes portando
una guirnalda de flores. Admiración ante la imagen
de la entrada de la novia y su padre.
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| 10:59 AM |
Un coche para la novia
En las pantallas se muestra el altar, donde el
Príncipe espera mientras mira para todas partes
a la espera de doña Leticia. Un Rolls está siendo preparado
para trasladar a la novia desde el Palacio Real hasta
la Almudena. No para de llover. Un mayordomo real abre
la portezuela de otro automóvil, un monovolumen
gris, y en él se montan los niños que
iban a llevar la cola del traje de la novia y alguna
dama de honor. El Rolls Royce espera a la novia.
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| 10:35 AM |
Muchos piropos para Urdangarín
La lluvia cae con fuerza, pero al intentar sacar el
paraguas arrecian los abucheos: dificultan las fotos.
Empieza el cortejo real encabezado por Don Carlos de
Borbón y Ana de Francia. La gente está como loca. En
segundo lugar marcha la infanta Doña Margarita don Carlos
Zurita. Ella, como Ana de Francia viste de verde. A
continuación la infanta doña Cristina Iñaki Urdangarín,
uno de los que más pasiones desata, y después la infanta
Elena con don Jaime de Marichalar. Aplausos para la
infanta doña Pilar y el Rey, que preceden al Príncipe,
acompañado por su madre la Reina, vestida con un traje
color champán, con su mantilla. La gente comenta muchísimo
lo elegante que va.
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| 10:21 AM |
Llueve; llega la realeza
La gente abre los paraguas mientras una suave lluvia
empapa el suelo. Unos veinte miembros de la Guardia
Real se sitúa a ambos lados de la alfombra roja a la
espera del cortejo real.
Hemos seguido viendo la llegada de los invitados, ahora
ya miembros de la realeza. A Carlos de Inglaterra, que
según algunas de las personas que me rodean ha llegado
con retraso, le preguntan "¿dónde ha quedado
la puntualidad inglesa?". Un heterogéneo grupo de personas
de entre 20 y 60 años que se ha conocido aquí -"nos
unen las penurias"- parece saberse al dedillo todos
los manuales de protocolo y haber seguido con mucha
atención las informaciones sobre la boda. Saben cual
es el punto criticable de cada invitado; la última que
ha recibido sus comentarios a sido Rania de Jordania,
por su falda.
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| 10:19 AM |
Esperando la lluvia
Indiferencia ante la entrada de algunos ministros del
Gobierno, gran ovación para el presidente Zapatero,
y piropos para del público femenino para los invitados.
La gran pregunta es "¿donde está Mette Marrit?" Hace
diez minutos ha empezado a tocar la banda de música
de la Guardia Real ante la puerta del Palacio real,
preparando la entrada a la Catedral de la familia real.
El ambiente sigue siendo un poco frío y la gente saca
la mano para comprobar si el agua ha empezado a caer.
Empieza a chispear.
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| 9:52 AM |
Aplausos para Pertegaz
Carolina
de Mónaco es por ahora la que más éxito ha tenido
a su llegada, entre gritos de "¡Qué 'chanelazo'!" alusivos
a su vestido. Alexia de Grecia y Alfonso de Borbón también
han sido muy bien recibidos, pero ha sido el diseñador
Pertegaz quien, tras acercarse al público, ha recibido
el primer gran aplauso. Algunas risas y comentarios
jocosos ante el traje de Ágata Ruiz de la Prada, y críticas
relativas a las invitadas tocadas con mantilla, elemento
en teoría reservado para la Reina. Una señora se ha
desmayado a mis espaldas, cerca de la primera fila del
público, cada vez más apretado. Ha sido trasladada para
ser atendida por los servicios sanitarios.
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| 9:22 AM |
Primeros invitados
En el Patio de la Armería hay pantallas gigantes, pero
no hay sonido y la gente está desorientada: no sabe
quienes son los primeros invitados que ya han empezado
a llegar a la Almudena. Se oye algún comentario crítico
sobre los atuendos. Hace unos minutos miembros de la
organización han vuelto a pasar una especie de aspiradora
a la alfombra roja, que tiene un charco a cada lado.
Antes la han repasado con un cepillo, pero parece que
les va a costar secar la tela.
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| 9:10 AM |
El toldo, los paraguas y la
camiseta
La entrada de gente al Patio de la Armería es lenta,
por la obligación de pasar bajo el detector de metales,
ante el que hay en estos momentos seis filas. La mitad
del espacio destinado al público está aún libre, hace
frío, y todavía no ha caído ni una gota. La gente, pese
a ello, se pregunta por qué no han colocado un toldo.
Sí hay un grupo de hombres equipado con paraguas negros
que se supone serán los encargados de proteger del agua
a los invitados.
Entre el público, mucha guasa con los periodistas, pues
cuando se ha abierto una de las puertas de acceso algunos
han empezado a correr para ser los primeros en tomar
posiciones. El público, entre risas y aplausos, les
anima como si de unas olimpiadas de la prensa se tratara.
Me he encontrado a dos ingleses que viven en Córdoba.
Ella, muy monárquica, estaba al borde del ataque de
nervios. Les pido que me digan que familia real prefieren,
pero son incapaces de decidirse entre la suya o la nuestra.
José Antonio, de Sevilla, lleva una camiseta alusiva
a las dos bodas reales anteriores. La gente le pregunta
donde la ha comprado, pero es de producción propia.
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| 8:40 AM |
Llegada a la carrera
En torno a las cinco y media de la mañana, al acercarme
a La Almudena andando a buen ritmo, he notado que las
señoras que me rodeaban han apretado el paso para llegar
antes a Palacio. Frente al primer control de seguridad,
varios cientos de personas esperaba ya la apertura de
las puertas que dan acceso al Patio de la Armería.
Varias personas vestidas con trajes tradicionales, mucho
chubasquero, paraguas, mochilas y algún saco de dormir
que esta noche no han podido ser utilizados por la lluvia.
En la zona se venden banderitas españolas a dos euros.
También en la zona, frente a dos de las pantallas gigantes
instaladas para que los ciudadanos puedan seguir aquí
la ceremonia religiosa, se han formado dos largas colas
para hacerse con uno de los abanicos que se regalan
con motivo del enlace. Uno por persona.
A las siete de la mañana el grupo que espera ha crecido
y empieza a corear. “Son las siete, abrir las puertas”.
Abren y la gente entra poco a poco. A las siete y media
han quitado el plástico de la alfombra roja y la están
secando. La Guardia Civil vigila que no se muevan las
vallas.
Entre los que aquí se han congregado, una señora vestida
de goyesca dice orgullosa que lleva esperando desde
el jueves. Mari Cruz, peluquera de Alcorcón, afirma
que viene en nombre de todas sus clientas y se queja
de la mala organización. La ecuatoriana Mercedes lleva
nueve meses trabajando aquí y dice que no ve bien las
críticas al coste del enlace.
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